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PCTI 34

Desarrollo sustentable alrededor de oportunidades basadas en el conocimiento

SubComité de Recursos Humanos del Foro Consultivo Científico y Tecnológico

 

Abstract

In accordance with the "Proposal for a pact to boost competitiveness based on Innovation," held recently by the Scientific and Technological Consultative Forum (FCCyT), specialists in the field argue that over the past two decades, Mexico has competitive based in reducing costs. This reduction was mainly in the contraction of employment, reduction in wage compensation, and the erosion of welfare benefits for workers. In addition to the negative effect of this strategy on the development of the domestic market, has had the effect of restricting the incentive to develop a competition based on economies of scale and technological innovation (FCCyT, 2006). Contrary to what this model postulates, other countries have sought to boost competitiveness from a model based on knowledge. Develop a model of this type involves generating widespread scientific and technological basis for changing the basis of competitiveness.

Keywords: sustainable development, opportunities, knowledge.

Palabras clave: desarrollo sustentable, oportunidades, conocimiento.

Área temática: Área 5. Ciencias Sociales

Problemática

De conformidad con la “Propuesta para un Pacto que impulse la Competitividad basada en la Innovación”, realizada recientemente por el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT), los especialistas en la materia sostienen que durante las últimas dos décadas la competitividad en México se ha basado en la reducción de costos. Dicha reducción se ha concentrado fundamentalmente en la contracción del empleo, la disminución de las remuneraciones salariales y la erosión de los beneficios de bienestar de los trabajadores. Además del duro golpe que esta estrategia ha significado para el desarrollo del mercado interno, ha tenido la consecuencia de coartar los incentivos para desarrollar una competitividad basada en economías de escala y la innovación tecnológica (FCCyT, 2006).

            En forma contraria a lo que postula este modelo, otros países han buscado impulsar la competitividad a partir de un modelo basado en el conocimiento. Desarrollar un modelo de este tipo implica generar una amplia base científica y tecnológica que permita cambiar las bases de la competitividad. Para ello, la estrategia debería basarse en la creación de oportunidades de largo plazo para generar nuevas tecnologías, promover la comunicación entre las empresas y los grupos de investigación científica y desarrollo tecnológico, y establecer una comunicación más estrecha entre las empresas para fines de desarrollo y adaptación tecnológicos. ¿Qué podemos aprender de los últimos años acerca de las oportunidades que se han generado y el aprovechamiento que se ha alcanzado? Puede hacerse un análisis con base en cuatro épocas en el período 1950 –2007:

 

En estas etapas, ¿cuáles han sido las fuentes para crear conocimiento?

            1950-1970: Egresados de universidades públicas creaban políticas equilibradas y la instalación de empresas que requerían por ley de la participación nacional. Con ello se obligó a la adaptación de tecnologías y se generó la necesidad de crear tecnologías; ejemplos de este proceso son la propuesta de la televisión a color y el gran desarrollo en el sector salud. Adicionalmente, la necesidad de operar PEMEX y la CFE obligó a desarrollos propios y fue una oportunidad para la generación de conocimiento.

            1970-1982: Se fortaleció el sistema de educación superior nacional para la formación de profesionistas con apoyo de recursos públicos y privados, y aun cuando el conocimiento ayudó a la creación y el desarrollo de las empresas, éstas fueron apenas suficientes para abastecer las necesidades de un pujante mercado interno, plataformas para PEMEX y plantas de generación térmica e hidráulica integradas. Surgieron firmas de ingeniería y fabricantes de equipos que al modificarse la política interna en inversión pública y privada enfrentaron el debilitamiento del mercado interno y el colapso de un gran número de empresas.

            1982-2007: En estos años se presenta un aumento importante en la formación de profesionistas y se identifica la aparición de políticas que atienden a la calidad de los estudios de posgrado en el país. Aparece el Sistema Nacional de Investigadores para reconocer y fomentar la generación de conocimiento. Sin embargo, el conocimiento generado no ha sido suficiente para impulsar el empleo y, sobre todo, fortalecer el mercado interno; más bien, se ha creado una “nueva especie de mercado” para los grandes contratistas, principalmente extranjeros, que usaron fragmentos de la estructura anterior y crearon y utilizaron una nueva categoría: los subcontratistas, realmente una “subespecie” donde el trato con los contratistas no les permite crecer ni ser independientes para competir debido a que no se capitalizan por las bajísimas utilidades que generan y porque no forman parte de ninguna cadena productiva; es más, participan en condiciones financieras pobres y de estrangulamiento, mientras que los contratistas obtienen contratos con utilidades importantes. Esta situación vino a sustituir estructuras de PEMEX y de CFE y a las firmas de ingeniería y proveedores, lo que ha dado como resultado que no surjan nuevas oportunidades ni se generen las pequeñas y medianas empresas de forma sólida y en proporción al crecimiento de los gigantes corporativos mexicanos y transnacionales.

            Aun cuando existe una joven y no menos brillante generación de exportadores, se ha fallado en incorporar ventas de los cuatro sólidos pilares industriales y tampoco se han encontrado o aprovechado oportunidades en la maquila en donde, desafortunadamente, no se ha podido integrar mayor número de componentes, pues en 50 años de existencia se ha pasado de proveer a las grandes empresas de 1 a 3% del total de los insumos.

            Este periodo se caracteriza porque en lugar de fragmentar una oportunidad se ha buscado consolidarlas en grandes oportunidades para las macroempresas. Si se define como oportunidad a la actividad equilibrada del mercado + conocimiento + finanzas con el factor humano, con la calidad, con el empleo y con la administración, se estarán recuperando y/o construyendo las condiciones que habrán de integrar verdaderas oportunidades para las empresas pequeñas y medianas; asimismo, junto con las macroempresas, que en algunos casos generan hasta 50% de sus utilidades mundiales en México, se creará la riqueza para fortalecer el mercado interno, formar parte de un mundo globalizado y competir en la generación de conocimiento tanto para las pequeñas, como las medianas y las macro corporaciones. No se puede pensar en aprovechar las oportunidades que surgen si no se logra la conectividad con los centros que generan el conocimiento para capitalizar a las empresas a través de la producción de propiedad intelectual, en proporción a lo invertido en estos 60 años, o a la preparación del personal que hasta ahora, afortunadamente, permitió atraer a los grandes gigantes a establecerse en México.

            Nos encontramos entonces atrapados por nuestro propio desarrollo del conocimiento que no encuentra ni genera oportunidades para crear empresarios que den empleo y que, a su vez, requieran desarrollar más conocimiento en México para competir en un mercado globalizado. Ejemplos se pueden encontrar con la falta de opciones de inversión y comercialización a raíz de la creación de la televisión a color con tecnología nacional, o el desarrollo de transplantes de corazón y otros órganos o incluso la medicina reconstructiva. ¿En dónde se desarrollaron y por qué? Ahora se exporta talento que mañana serán los científicos que extrafronteras desarrollarán conocimientos, e incluso podrán ser reconocidos con el Premio Nobel y que traeremos vía las empresas transnacionales. ¿Creamos riqueza intelectual en nuestros centros educativos y la complementamos con lo necesario para crear tecnología que se pueda aprovechar en México y en los países donde operan las poquísimas empresas mexicanas transnacionales o en respuesta a los requerimientos de las gigantes mexicanas?

Usuarios

Esta propuesta está dirigida para los tomadores de decisiones del poder ejecutivo de los tres niveles de gobierno y a los representantes del poder legislativo a fin de que sea tomada en cuenta para las acciones ejecutivas y legislativas que promuevan el desarrollo de México.

Proyecto

Organización del desarrollo sustentable alrededor de oportunidades de largo plazo basadas en el conocimiento.

 

Se puede empezar por conocer qué sectores no energéticos conforman 95% de la riqueza nacional, identificar en qué proporción utilizan a proveedores mexicanos y cómo lograr que utilicen mayor cantidad de insumos. A saber, los sectores a considerar son: el automotriz, la aeronáutica, la electrónica, los electrodomésticos y, desde luego, la maquila; en un segundo plano, las hortalizas. Adicionalmente hay que considerar el esfuerzo que universidades y gobierno hacen para crear las incubadoras de empresas, surgidas del talento nacional e incluso con la experiencia para administrarlas e impactar el sector de servicios en México. ¿Cuántas y novedosas aplicaciones se han realizado y han surgido en empresas de este sector?

¿Por qué no negociar con ellos un programa de integración paulatina de insumos con una visión globalizadora, reconociendo los apoyos necesarios, tanto del sector público como privado para desarrollar el conocimiento y las nuevas tecnologías requeridas? Tenemos un desequilibrio entre el número de profesionistas formados a nivel de posgrado y las especialidades y actividades que estos sectores requieren.

            En el sector energía, antigua fuente de oportunidades y demandante creciente de inversiones, se requiere el análisis acerca de cómo lograr que sea una fuente de oportunidad para pequeños industriales. En la industria química se requiere que se separe la parte del sector servicios del sector industrial para crear la necesidad de generación de conocimiento, pues no se requiere que en las obras de generación, transmisión y distribución de energía, la ingeniería venga incorporada en el paquete tecnológico, impidiendo una alianza en desarrollo tecnológico conceptual de cada consorcio con despachos de ingeniería, en igualdad de condiciones a las transnacionales, pues el costo de la hora-ingeniero en Europa y USA es 5 veces mayor que en México. ¿Acaso ésa es la proporción de desventaja de la tecnología nacional en este sector? PEMEX, para perforar en aguas profundas, requiere desarrollar conocimientos y/o adaptar los existentes en operaciones submarinas. ¿Por qué no formar personal, generar conocimiento y experiencia a partir del cúmulo de conocimientos creados en el desarrollo de plataformas en los años 80? Muchos de los que tienen mayor conocimiento ahora están en el extranjero y tienen ya experiencia en aguas profundas, y convendría aprovecharlos en el nivel de posgrado de las universidades o integrarlos en grupos especializados para la realización de proyectos dando oportunidad a emprendedores y pequeños empresarios.

            En el sector vivienda y construcción se puede “negociar” con los desarrolladores de edificios, vivienda y oficinas, hospitales, universidades, hoteles, centros comerciales y de esparcimiento sobre el uso de energía renovable, lo cual obligaría al desarrollo de conocimiento y de pequeños empresarios, fortaleciendo de paso la infraestructura actual y reduciendo la necesidad de invertir en nuevas centrales y concentrándose en la administración eficiente de las empresas energéticas.

            Para el sector turístico pueden identificarse necesidades en agua, drenaje, electricidad y transporte. Se ha crecido en número y variedad de centros turísticos no siendo ya sólo el nombre de Acapulco un referente internacional; se han agregado los polos de Cancún y Los Cabos, pero si hacemos una calificación estricta encontraremos que seguimos faltos de desarrollo social, infraestructura en todos los órdenes y en la mayoría de servicios, especialmente en cuanto a desarrollo urbano y la correcta utilización del mar.

            En el sector agrícola, con etanol o sin él, se demanda la atención para su desarrollo. Es curioso que la producción de etanol ahora sea una esperanza para ordenar el crecimiento agrícola. ¿Por qué no generar conocimiento sobre el uso del suelo y el agua en beneficio de los pequeños agricultores? Europa es un ejemplo de que no es sólo con grandes extensiones como en Rusia, Brasil, USA como se hace desarrollo agrícola.

            Luego, entonces, las componentes y los objetivos del proyecto que a continuación se proponen buscan la identificación y/o la creación de oportunidades para reducir los efectos que ocasiona la no focalización de esfuerzos.

 

 

 

El artículo completo puede consultarlo y descargarlo en el portal del

 

Programa de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo de México (http://pcti.mx)

http://pcti.mx/articulos/item/desarrollo-sustentable-alrededor-de-oportunidades-basadas-en-el-conocimiento

Publicado en DIVULGACION CyT
Miércoles, 27 Febrero 2013 00:59

El conocimiento: la puerta al futuro

PCTI 1

El conocimiento: la puerta al futuro

José Luis Fernández Zayas

Foro Consultivo Científico y Tecnológico

 

Abstract

Where do we want to go, where we'd be in the future? Of course, the future is the place that we build for ourselves. While we give more substance, the more work we will credit the better. If you do not work, it's probably what it promises to be. Each of us has enough imagination to guess what the future if it does not correspond an appropriate effort to change it.

Keywords: knowledge, effort, future.

Palabras clave: conocimiento, esfuerzo, futuro

Área temática: Área 5. Ciencias Sociales

Una vista al futuro

A dónde queremos ir, dónde nos gustaría estar en el futuro? Desde luego, el futuro es ese lugar que nos construimos para nosotros mismos. Mientras más enjundia le demos, mientras más trabajo le abonemos, será mejor. Si no lo trabajamos, seguramente será como lo que promete ser. Cada uno de nosotros tiene suficiente imaginación para adivinar el futuro que le corresponderá si no hace un esfuerzo apropiado para cambiarlo.

Pero hay maneras de atisbar los futuros probables que nos daríamos a nosotros si somos suficientemente ambiciosos y comprometidos. Como muestra la figura 1, el mundo cambia cada día con más fuerza y a mayor velocidad. Obsérvese cómo los ciclos o las ondas de la innovación cada vez toman menos años y alcanzan “intensidades innovadoras” mayores. Esta intensidad está relacionada con la economía, pues la riqueza proviene de innovar con decisión, voluntad y compromiso, entre otras cosas. En la figura se anotan los temas o las oportunidades de negocio e investigación de cada onda.

 

Es claro que la época que estamos empezando a agotar, con el surgimiento de países muy populosos como la India y China, está dando paso a otra, más compleja, que al menos por ahora está marcada por la sustentabilidad (financiera, ecológica) y se apoya en innovaciones en materiales y sistemas nanotecnológicos. Es cosa de apreciar cómo las diversas facetas de la vida se empiezan a matizar por estos temas, desde la comida hasta la seguridad integral. Huelga recordar que nuestros jóvenes son sumamente apreciados en las principales universidades y empresas de alta tecnología, desde Australia hasta Estados Unidos, cuando destacan en cualquiera de estas capacidades. Así, será cosa de fomentar el cultivo de manera integral a estas ocupaciones industriales y de servicios, para capturar a las empresas en nuestros territorios. Así como se trasladan empresas de desarrollo de software de California a Jalisco, de manufactura automotriz de Michigan a Chihuahua, y de aviones de Seatle a Querétaro, es posible pensar en más grande y capturar la industria y la manufactura, el servicio y, en general, el valor agregado, para darle mayor riqueza a nuestra población y mayores responsabilidades competitivas a nuestras universidades y centros de investigación y desarrollo.

 

Competitividad e innovación

En los nuevos tiempos de la competencia global, fuertemente animados por la enorme velocidad de intercambio de ideas, quien no está preparado para innovar de manera continua, se queda, eventualmente, fuera de acción. Esto es clarísimo para los investigadores científicos y los ingenieros, desde luego. Pero empieza a serlo también para cualquier actividad. Como prueba, obsérvese que algunas empresas ya no existen más que en los cuentos, en la historia y en los recuerdos, como por ejemplo las fraguas para los herraderos y las fábricas de pianolas. Las “tienditas de la esquina” han sido gradualmente sustituidas por Oxxos y tiendas de franquicia, los hoteles y restaurantes son cada día más de cadena internacional, los automóviles, camiones y bicicletas son productos de empresas globales, como los cines y las computadoras o los teléfonos celulares, y la mayor parte del pescado que se vende en México se importa de China.

No sobrevive mucho tiempo una actividad económica que no se base en la innovación. O sea, la innovación es la base de la competitividad moderna. Hay que hacer las cosas mejor de manera continua, so pena de ser fustigados por el mercado. De hecho, “innovación” es expresar una nueva idea con ventaja en el mercado; si no llega al mercado, se puede tener una magnífica idea o un invento extraordinario, pero no es una innovación.

El precio que hay que pagar por no innovar es altísimo: a los individuos que no innovan, por las razones que sean, se les confina en tareas básicas mal pagadas, como la recolección de basura o el lavado de carros. A los pueblos que no innovan, se les avasalla y pierden su autonomía, como amenaza ocurrir en México, donde el gobierno firma un convenio internacional de seguridad sin que nadie se dé cuenta. Y desde luego no se han alcanzado los últimos límites de la falta de competitividad ni mucho menos, aunque seamos exportadores netos de jóvenes emprendedores, e importadores netos de gasolina (en un país petrolero). O sea, podemos caer todavía mucho más abajo. O empezar a subir, si actuamos todos responsablemente.

Aparentemente, lo único que hace falta es entender lo que está pasando y actuar en consecuencia. Se ha hablado mucho de cómo países como España, Corea e Irlanda, que hace unas décadas estaban atrás de nosotros, nos han rebasado. Son casos dolorosos, pues efectivamente los mexicanos podríamos tener cuatro o cinco veces más dinero en el bolsillo de lo que tenemos ahora, y para muchos, la diferencia sería muy apreciable. Pero ya no es necesario ir a España o a Irlanda para observar cómo viven mejor que nosotros; ya lo podemos apreciar en México.

Un indicador muy poderoso es el producto interno bruto (PIB) per cápita, que habla de la cantidad de recursos que nos tocan por persona en promedio. El indicador no es muy bueno, porque esconde la falta de uniformidad en el ingreso. Un rico muy rico entre muchos pobres muy pobres, resulta en un indicador engañosamente elevado. Sin embargo, cuando lo aplicamos de manera idéntica a cada uno de los estados de la República, esa asimetría en los ingresos deja de ser muy importante y el indicador es más útil. En la figura 2, se grafica el indicador mencionado (PIB por habitante) en el eje vertical, y se toma un indicador de la inversión en educación en el eje horizontal. Se escogió un indicador compuesto, en un cociente, que crece cuando la inversión en educación por miembro de la población económicamente activa (PEA) decrece. Lo importante es la conclusión ineludible de la gráfica: a mayor nivel de inversión en educación, mayores son los ingresos de los habitantes. No hay un solo estado de la República que sea la excepción. Tal vez el resultado para el Distrito Federal esté un poco exagerado, por la presencia de oficinas corporativas que distorsionen la realidad contable, pero en términos generales la conclusión es la misma: a mayor educación, mayor ingreso.

 

Ciencia y tecnología

Ciertamente, no se puede avanzar mucho en el panorama educativo si no se tiene una actividad apropiadamente intensa en investigación científica y tecnológica. La razón de   esta dependencia no es muy clara, pero se apoya en el hecho de que los investigadores, esos afortunados seres humanos que tienen como tarea central entender el mundo que nos rodea y sus circunstancias, son muy útiles para instrumentar posgrados y seminarios, y muchas otras actividades académicas de las que, en última instancia, depende el éxito de la educación básica. Sin investigadores en la cercanía, la educación básica se vuelve tediosa y odiosa, y eventualmente fracasa en su propósito de sacar de la incompetencia a los habitantes.

Algunos observadores y hasta gobernantes, alguna vez, han asegurado que México es un país pobre y con muchas necesidades no atendidas, así que financiar investigación científica es un lujo que no se puede dar. Al menos, no se puede dar… mucho. Sin embargo, diversas investigaciones de las últimas décadas aseveran lo contrario: un pueblo que no hace investigación está condenado a ser pobre e ignorante, y tal vez lo primero por lo segundo. Como sea, es evidente que todas las naciones que han salido adelante lo han hecho por ser más competitivas, y esa competitividad se las ha dado la capacidad de hacer mejor las cosas, o sea, innovar. En el fondo de las razones del progreso siempre está un sólido compromiso con la educación en todos los niveles, y con ella, la investigación en ciencia y en tecnología.

 

Subsiste la pregunta: ¿en qué conviene hacer investigación? La respuesta se antoja evidente: en aquello que nos distingue, que nos hace mejores, y que ofrece mejores expectativas de producir más satisfacción si lo hacemos mejor. Esta mayor satisfacción no es solo económica: ser muy buenos en algo es en sí muy satisfactorio. Y aquello que nos gusta más es característico de cada región, de cada núcleo social, que tiene un pasado y un espacio común. Por ello, la innovación y el desarrollo ocurren de manera local. Así, los esfuerzos en educación, ciencia y tecnología, deben estar cada día más vinculados con las capacidades y características de la región para que sean pertinentes. Claro, hay disciplinas que hay que conocer (matemáticas, química, antropología, historia) en cualquier región; pero el “aterrizaje” local y regional es lo más importante.

 

Epílogo: nuestro futuro con conocimiento

Sin ninguna duda, nuestro futuro como región, como estado, como ciudad y como pueblo puede ser de mucho mejor calidad y nivel de vida si cultivamos con rigor las capacidades para aprender, para pensar mejor y más atinadamente. Tampoco debemos albergar ninguna duda de que, si no hacemos el esfuerzo por cultivar nuestro conocimiento propio, perderemos la autonomía, y un mal día nos vamos a encontrar con que un perfecto extraño se ha adueñado de lo que fue nuestro, lo que heredamos de nuestros padres. Es necesario apreciar nuestro entorno, nuestras capacidades y destrezas, a la luz de la competencia internacional. Por ejemplo, el mejor conocimiento que nuestros biólogos han estado construyendo sobre nuestro entorno, nos puede dar enormes ventajas en el desarrollo de un turismo de alta calidad ecológica. Lo mismo puede decirse de la riqueza que nos han estado descubriendo los químicos, los físicos, los geofísicos, los hidrólogos y los ingenieros. Sin embargo, tal vez la riqueza mayor nos la han descubierto nuestros historiadores, que nos revelan por ejemplo que Todos Santos seguía en guerra contra el invasor cuando la ciudad de México ya se había rendido, en 1848; nuestros antropólogos, nuestros etnólogos y nuestros sociólogos, que nos explican porqué a los extranjeros de mayor edad les gusta cada día más venir a nuestras tierras a vivir, y nos explican porqué nuestra comida es más sabrosa y de mejor calidad, y porqué nuestras familias y nuestros núcleos sociales son tan robustos y amables, tan generosos y envidiados por los extranjeros.

Nuestro futuro será mejor si lo conocemos, lo estudiamos y lo entendemos, para que nos funcione de mejor manera que el presente o el pasado. Pero si no estudiamos, si no hacemos investigación, de manera inevitable caeremos víctimas de nuestra propia ignorancia, y perderemos lo heredado, por ignorantes. La ignorancia es, entonces, la mayor de nuestras amenazas y de nuestros enemigos. La investigación científica de calidad y pertinencia, que todos debemos hacer de manera cotidiana para construir nuestro propio futuro, es nuestra mayor esperanza de triunfar y ser ricos.

 

Con esta primera reflexión, a través de esta medio de comunicación, se abre una nueva faceta editorial, donde se dará cabida a las opiniones de la sociedad en general, del sector público, productivo y social, y particularmente del sector científico y tecnológico para presentar información orientada al fortalecimiento del desarrollo basado en el conocimiento.

La página de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo Basado en el Conocimiento, publicará información con la siguiente orientación: 1. Propuestas de proyectos que resuelvan una problemática local y regional, 2. Casos de éxito de proyectos que resolvieron una problemática y, 3. Propuestas generales y específicas para lograr los dos puntos anteriores.

El Foro Consultivo Científico y Tecnológico, agradece al periódico EL SUDCALIFORNIANO, la generosidad de ofrecer este espacio para la expresión de ideas y argumentos para el fortalecimiento y desarrollo de Baja California Sur, de la región y el país.

 

El artículo completo puede consultarlo y descargarlo en el portal del

Programa de Cienca, Tecnología e Innovación para el Desarrollo de México (http://pcti.mx)

 


 

 http://pcti.mx/articulos/item/el-conocimiento-la-puerta-al-futuro

 

Publicado en DIVULGACION CyT

 

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