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Saqueo o conservación: dilema entre medio ambiente y desarrollo?

Fig.1. Bahía Magdalena, BCS, México Fig.1. Bahía Magdalena, BCS, México Foto: M.A. de la Cueva

PCTI 10

Saqueo o conservación: dilema entre medio ambiente y desarrollo?

Micheline Cariño (UABCS) y Mario Monteforte (CIBNOR)

UABCS

 

Abstract

There is a perception among some sectors, that conservation is against development, but this is not necessarily true. To state the above is required to consider the historical processes that support that conservation can be a sustainable social and economic development for the inhabitants of a region.

Keywords: looting, conservation, dilemma, environment, development.

Palabras clave: saqueo, conservación, dilema, ambiente, desarrollo.

Área temática: Área 5. Ciencias Sociales

Problemática

Existe la percepción, entre algunos sectores, de que la conservación está en contra del desarrollo; sin embargo, esto no es necesariamente cierto. Para afirmar lo anterior se ha requerido considerar los procesos históricos que sustentan que la conservación puede ser un elemento sustentable de desarrollo social y económico para los habitantes de una región.

Usuarios

La información está dirigida a los tomadores de decisiones del poder ejecutivo y legislativo, organizaciones no gubernamentales y sociedad civil a fin de tener elementos que permitan un mejor aprovechamiento de los recursos naturales de Baja California Sur y del país.

Proyecto

Optar por la conservación o el desarrollo es –aparentemente- el dilema que enfrenta en la actualidad Baja California Sur, al igual que muchas regiones del mundo y de nuestro país, dotadas de un valioso capital natural. Pero en realidad ambos caminos no tienen por qué ser divergentes y, menos aún, originar conflictos socio-ambientales. En esta Era de la Ecología*deberíamos ser capaces de entender que la conservación puede ser un modelo de desarrollo, entendiendo este último como la mejora constante y durable de la calidad de vida de las comunidades.

En las últimas décadas, la historia ambiental de la península bajacaliforniana da cuenta de la existencia de dos estrategias que han caracterizado las relaciones sociedad/naturaleza: el saqueo y la conservación. Estas son protagonizadas por actores sociales diferentes, que tienen una cultura de la naturaleza diametralmente opuesta y no comparten la misma visión respecto a la apropiación del espacio y al uso de los recursos naturales. Las implicaciones y el significado de conceptos como desarrollo, bienestar social, calidad de vida, belleza, etc., son divergentes entre ellas. Son estrategias, que conciben de manera fundamentalmente distinta el futuro de nuestra región y el destino de su sociedad.

La conservación del ambiente y el aprovechamiento sustentable de los recursos naturales en Baja California Sur involucran una diversidad de actores y procesos, discursos y políticas, instituciones y organismos, que en el espacio terrestre y marino sudcaliforniano se enfrentan cotidianamente al saqueo, tanto de los recursos naturales estratégicos como del capital social, de los valores, del patrimonio y de la riqueza común de la sociedad regional.

Los procesos de conservación son relativamente recientes; datan de apenas unas cuatro décadas, pero tienen una tendencia a acelerarse y ampliarse. Los procesos de saqueo y sobreexplotación datan del siglo XVI y se han agudizado constantemente desde finales del siglo XIX hasta nuestros días. La contraposición de ambas estrategias que caracterizan las relaciones sociedad/naturaleza en Baja California Sur se refleja en la ambigüedad del discurso político y en los conflictos de intereses presentes en las actividades económicas.

El saqueo sólo produce pobreza e, irónicamente, se le disfraza como desarrollo, creación de oportunidades y empleo. Ese tipo de relación sociedad/naturaleza no es el único que produce dinero, pero sí es el único que cancela las oportunidades futuras de generar riqueza. Es devastador e injusto. Se debe superar a través de la construcción de una nueva relación sociedad/naturaleza que conduzca hacia una mejora constante de la calidad de vida de la población local y al uso sustentable los recursos naturales.

Esta nueva cultura de la naturaleza es precisamente la que promueven los actores de la conservación en distintas esferas de acción y a través de diferentes procesos. Entre éstos destacan los instrumentos de política ambiental federal a través de la creación de las áreas naturales protegidas y del manejo de la vida silvestre. Las consecuencias de su aplicación han rendido frutos significativos en la región. Los territorios se han protegido y la población local se ha beneficiado de ello. Sin embargo, las diversas ventajas que podrían obtenerse si estos instrumentos se reforzaran y ampliaran aún constituyen una tarea pendiente. Un proceso que también ha sido impulsado por la política ambiental a nivel federal, pero que no aborda los procesos de conservación a escala estatal, sino que lo hace a escala macro-regional, es el ordenamiento ecológico marino del Golfo de California. No obstante, desde el punto de vista del aprovechamiento de los recursos marinos, del desarrollo del turismo, del manejo de las áreas naturales protegidas y de la vida silvestre, la importancia que para el Estado tiene el uso y destino de su litoral y espacio marino es vital.

Otro tipo de procesos de conservación se manifiestan a través del aprovechamiento sustentable de los recursos naturales estratégicos (por ejemplo, paisaje, recursos marinos, agua y tierra), antes solamente objetos del saqueo. La educación ambiental y la investigación científica son procesos que evidentemente promueven y sustentan esa nueva cultura de la naturaleza; su función es fundamental.

Los procesos de conservación han sido impulsados desde su origen por la sociedad civil organizada (OSC, organizaciones de la sociedad civil, mejor conocidas como ONG, organizaciones no gubernamentales) tanto en la esfera internacional como en Baja California Sur. De hecho, la región es uno de los llamados hot spots para las organizaciones ambientalistas internacionales, quienes han puesto su atención y sus recursos en la promoción de muy diversos proyectos de conservación; por ejemplo, la creación de servidumbres ambientales -también conocidas como tierras privadas para la conservación-, el establecimiento de zonas de no pesca, talleres para la conservación de las tortugas marinas, colecta de fondos para la protección de la ballena gris, etc. Las ONG internacionales grandes (WWF, CI, TNC) y pequeñas (Internacional Community Fundation de San Diego) trabajan en colaboración con organizaciones nacionales (PRONATURA, el Fondo Mexicano para la Conservación de la Naturaleza, la Fundación Nacional para la Educación Ambiental) y locales como la Sociedad de Historia Natural Niparajá, Grupo Ecologista Antares (GEA), Comunidad y Biodiversidad (COBI), Sistemas Naturales y Desarrollo (SINADES), entre otras, de forma incansable, aunque no siempre muy efectiva.

Es importante mencionar que las ONG trabajan en estrecha colaboración con algunas dependencias gubernamentales, especialmente con la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (CONANP, órgano desconcentrado de la SEMARNAT), y que también han logrado trabajar muy eficientemente con ciertas comunidades, por ejemplo con algunas cooperativas pesqueras. El trabajo de COBI con la cooperativa de la Isla Natividad es uno de los mejores ejemplos.

Los procesos de conservación, bajo cualquiera de sus vertientes, y aunque no siempre logren tener el impacto que sus promotores hubieran deseado, develan una nueva relación sociedad/naturaleza. Cuando la conservación supera al saqueo, las comunidades se constituyen en gestoras de sus recursos, logran incrementar su nivel de vida y valoran sus territorios como un componente de su patrimonio. Es decir, los procesos de conservación que logran concretarse contundentemente demuestran que el desarrollo sustentable no es sólo vano discurso o una utopía romántica. La conservación como modelo de desarrollo promueve la calidad de vida, la justicia social, la soberanía, la protección del capital natural, el cuidado de los recursos naturales, la capacidad de decisión y autogestión de las comunidades, la valoración de las tradiciones, la cultura y la historia locales.

No obstante, al revisar la historia de los procesos de conservación apreciamos que esta aparente panacea dista mucho de ser fácil de alcanzar y de mantener. Estos procesos, demandan de sus actores un elevado nivel de conciencia, de educación, de sinergia, de paciencia y perseverancia, muchos recursos económicos y muchos más recursos de la inteligencia y el ingenio humanos. Pero sobre todo, lo que los procesos de conservación requieren para ser conducidos al éxito es tener muy presente que se trata de procesos históricos, es decir que requieren tiempo para constituirse y la determinación –intención aunada de voluntad- de los muy diversos actores que los impulsan.

 

 

El artículo completo puede consultarlo y descargarlo en el portal del

 

Programa de Ciencia, Tecnología e Innovación para el Desarrollo de México (http://pcti.mx)

 

http://pcti.mx/articulos/item/saqueo-o-conservacion-dilema-entre-medio-ambiente-y-desarrollo

 

 

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